Muchos negocios siguen facturando con una plantilla de Excel que llevan años puliendo: funciona, la conoce todo el equipo y "total, para las pocas facturas que hacemos...". El problema es que, a partir del 1 de enero de 2027 (sociedades) o del 1 de julio de 2027 (autónomos), esa plantilla deja de ser una opción, por bien hecha que esté. No es una cuestión de gusto, sino de que Excel no puede cumplir técnicamente lo que exige Veri*Factu.
Por qué Excel se queda corto con Veri*Factu
Veri*Factu no regula solo el aspecto de la factura, sino el sistema que la genera. Cada factura debe producir un registro electrónico con huella digital (hash) encadenada a la anterior, incluir un código QR de verificación, y quedar disponible para su envío a la Agencia Tributaria. Además, una vez emitida, una factura ya no se puede borrar ni modificar: cualquier corrección debe hacerse mediante una factura rectificativa, con su propio registro trazable.
Una hoja de Excel no encadena registros, no genera huella digital ni código QR, y es trivialmente editable o borrable sin dejar rastro, que es justo lo contrario de lo que pide la normativa. No es que "falte una casilla": es un sistema distinto, pensado para otra cosa.
Los riesgos de esperar al último trimestre
Aplazar la migración hasta los últimos meses antes de la fecha límite tiene tres riesgos muy concretos:
Proveedores saturados. Cuando se acerque el plazo, muchas empresas querrán migrar a la vez, y los equipos de implementación (los nuestros incluidos) tienen una capacidad limitada de altas simultáneas.
Errores de transcripción. Migrar con prisas aumenta la probabilidad de arrastrar errores de clientes, productos o históricos mal volcados desde Excel al nuevo sistema.
Periodo sin margen de maniobra. Si algo falla en una migración de última hora, no queda tiempo para corregirlo con calma antes de la fecha obligatoria.
Ninguno de estos riesgos es hipotético: son los mismos que ya se han visto en otros cambios normativos de facturación, donde quien se adapta con meses de antelación lo hace sin sobresaltos y quien lo deja para el final acaba facturando con prisas y errores.
Cómo es en la práctica una migración desde Excel
Un caso típico de migración que gestionamos en VerifactuCyL sigue este orden:
1. Auditoría inicial. Revisamos cómo factura la empresa hoy: qué plantilla usa, qué datos de clientes y productos tiene (y en qué estado: duplicados, incompletos, desactualizados), y cuántas facturas emite al año, para recomendar el plan adecuado.
2. Importación de datos maestros. Trasladamos clientes, productos y, si aplica, el histórico de facturas relevante, para no partir de cero en el nuevo sistema.
3. Puesta en marcha guiada. Configuración del software homologado, pruebas con facturas reales antes de dar el cambio por definitivo, y formación al equipo administrativo en lo que cambia (sobre todo, que ya no se pueden borrar facturas, solo rectificar).
4. Acompañamiento post-lanzamiento. Resolvemos dudas del día a día durante las primeras semanas de uso real, mientras el equipo coge soltura.
Qué incluye la migración asistida con VerifactuCyL
Además de los planes mensuales según tu volumen de facturación (ya los repasamos en la guía de planes), ofrecemos servicios puntuales pensados justamente para este tipo de migración: importación de datos maestros, y horas de consultoría y soporte para quien necesita acompañamiento adicional durante el cambio. El alcance exacto se ajusta a cada caso en la consulta gratuita inicial.
No hace falta que sea complicado
El miedo a migrar no suele ser al software nuevo, sino a perder el control del proceso: no saber si los datos se han traspasado bien, si el equipo sabrá usarlo, o si algo se queda a medias. Por eso una migración asistida, hecha con tiempo y no en el último trimestre de 2026, es la diferencia entre un cambio tranquilo y uno de última hora.
¿Facturas todavía en Excel? Pide tu migración asistida y te decimos exactamente qué hace falta mover, sin compromiso: solicita tu consulta gratuita.